Morena confirma su independencia en San Luis Potosí: sin alianzas con el PVEM
La tensión dentro de la coalición gobernante en México escaló este martes, cuando el Partido Verde Ecologista (PVEM) lanzó un ultimátum a Morena: si no hay reciprocidad en las candidaturas para las 17 gubernaturas en juego en 2027, la alianza podría fracturarse. El mensaje, dirigido desde el Senado, puso sobre la mesa un conflicto que amenaza con redefinir el mapa político del país en los próximos años.
El coordinador del PVEM en la Cámara alta, Manuel Velasco, fue claro al advertir que la continuidad de la coalición depende de que Morena respalde a sus aliados en estados clave, como San Luis Potosí, donde el partido verde busca mantener el poder. “Si no quieren ir con nosotros, es su decisión. Nosotros deseamos que la alianza se mantenga, pero también estamos preparados para ganar solos, como lo hicimos en 2021, en 2024 y como lo haremos en 2027”, declaró Velasco, dejando en evidencia que el Verde no está dispuesto a ceder en su estrategia electoral.
La respuesta de Morena no se hizo esperar. Higinio Martínez, vicecoordinador del partido en el Senado, rechazó de plano la posibilidad de avalar candidaturas que, a su juicio, violarían los principios internos del movimiento. “Morena no apoya el nepotismo, ya sea legal o disfrazado. No lo va a permitir”, sentenció Martínez, quien recordó que los estatutos del partido prohíben respaldar a familiares cercanos de gobernantes en turno. El caso más emblemático es el de San Luis Potosí, donde la senadora Ruth González Silva, esposa del gobernador Ricardo Gallardo, aspira a sucederlo en el cargo.
El choque entre ambas fuerzas revela una grieta profunda en la coalición que ha dominado la política mexicana en los últimos años. Mientras el PVEM insiste en que la alianza debe ser equitativa, Morena defiende su postura de no ceder ante lo que considera prácticas contrarias a sus valores. “La alianza tiene que respetar la línea política y los estatutos de Morena. Si no es así, mejor no ir juntos”, advirtió Martínez, dejando en claro que el partido no sacrificará sus principios por conveniencia electoral.
El escenario plantea un dilema para la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha buscado mantener la unidad de la coalición como pilar de su proyecto político. Sin embargo, las negociaciones en torno a la llamada “Plan B” —la reforma electoral impulsada por el gobierno— ya habían generado roces entre los aliados. Ahora, con la definición de candidaturas en el horizonte, el riesgo de una ruptura parece más real que nunca.
Para el PVEM, la experiencia de ir solo a las urnas no es nueva. En 2021, el partido logró mantener el gobierno de San Luis Potosí sin el respaldo de Morena, y en 2024 repitió la hazaña en otros estados. Velasco no dudó en recordar esos triunfos para reforzar su postura: “Estamos listos para competir nuevamente por nuestra cuenta si es necesario”. La pregunta ahora es si Morena estará dispuesto a asumir el costo político de una división que podría debilitar a ambos partidos en las elecciones venideras.
El conflicto también pone en evidencia las diferencias ideológicas y estratégicas entre los aliados. Mientras Morena se presenta como un movimiento de izquierda con raíces en la lucha contra la corrupción y el nepotismo, el PVEM ha sido criticado por su pragmatismo electoral y su cercanía con figuras cuestionadas. La senadora González Silva, por ejemplo, ha sido señalada por opositores como un caso emblemático de nepotismo, algo que Morena ha prometido combatir.
En este contexto, la coalición gobernante enfrenta su mayor prueba de cohesión. Si bien ambos partidos han logrado mantener una alianza funcional en los últimos años, las tensiones actuales podrían marcar un punto de inflexión. La decisión de Sheinbaum de mediar en el conflicto —o de permitir que las diferencias se profundicen— será clave para definir el futuro político de México.
Lo que está en juego no es solo el control de 17 gubernaturas, sino la viabilidad misma de la coalición que ha impulsado las reformas más ambiciosas del actual gobierno. Si Morena y el PVEM no logran un acuerdo, el panorama electoral de 2027 podría verse radicalmente alterado, con consecuencias impredecibles para el equilibrio de poder en el país. Por ahora, ambos bandos mantienen sus posturas firmes, y el reloj corre hacia una definición que podría cambiar el rumbo de la política mexicana.