De las canchas a la política: el inesperado giro de un estratega
El reconocido entrenador de fútbol Ricardo Ferretti y la diputada Macky González impulsan una iniciativa en la Cámara de Diputados para transformar el acceso al deporte en las comunidades más vulnerables del país. Su propuesta busca establecer un sistema de visorías públicas, gratuitas y organizadas en zonas de alta marginación, acompañado de un seguimiento técnico y académico que garantice oportunidades reales para miles de jóvenes.
Ferretti, quien ha destacado tanto en las canchas como en la promoción del deporte social, fue contundente al señalar que esta es la primera vez que una propuesta de este tipo llega al Congreso con seriedad. “Se ha hablado durante años y años del viejo dicho: *mente sana en cuerpo sano*. Pero, ¿cuántas acciones concretas hemos visto? La verdad es que nunca se ha tomado la batuta con decisión para hacer algo que realmente marque la diferencia”, afirmó el estratega.
El exdirector técnico de equipos como Tigres y Pumas subrayó que el objetivo no es solo formar atletas de alto rendimiento, sino ofrecer alternativas de vida a quienes más lo necesitan. “Millones de jóvenes tienen el talento y las ganas, pero no logran avanzar por falta de apoyo. Quizá algunos no lleguen a ser profesionales, pero al menos tendrán un camino distinto: no caerán en las drogas ni desperdiciarán su tiempo en situaciones de riesgo”, explicó.
La iniciativa, que ya genera expectativa en diversos sectores, plantea un modelo integral que combine la detección temprana de talentos con programas educativos y de desarrollo personal. Según sus promotores, el proyecto no solo beneficiaría a los jóvenes, sino que también contribuiría a reducir índices de violencia y deserción escolar en las zonas más desfavorecidas.
Ferretti insistió en que el deporte es una herramienta poderosa para la transformación social, pero advirtió que su potencial se ha subestimado durante décadas. “No se trata solo de construir canchas o repartir balones. Hace falta un sistema que acompañe a los chicos desde el principio, con entrenadores capacitados, seguimiento nutricional y apoyo psicológico. Eso es lo que realmente cambia vidas”, aseguró.
La propuesta, que será analizada en comisiones legislativas, ha recibido respaldo de organizaciones civiles y figuras del ámbito deportivo. Sin embargo, sus impulsores reconocen que el mayor desafío será garantizar su financiamiento y ejecución efectiva en todo el territorio nacional. “No queremos que esto quede en un simple discurso. Si se aprueba, tiene que implementarse con seriedad y recursos suficientes”, enfatizó la diputada González durante la presentación.
El debate en torno a esta iniciativa pone sobre la mesa una pregunta clave: ¿está el país listo para priorizar el deporte como política pública de inclusión? Mientras algunos ven en ella una oportunidad histórica, otros señalan la necesidad de evitar que se convierta en un programa más sin resultados tangibles. Lo cierto es que, por primera vez en mucho tiempo, el tema ocupa un lugar central en la agenda legislativa, y su aprobación podría marcar un antes y después en la forma en que México aborda el desarrollo de sus jóvenes.
Para Ferretti, el mensaje es claro: “El deporte salva vidas, pero solo si le damos las herramientas para hacerlo. Esta iniciativa no es un capricho, es una necesidad urgente”. Ahora, la pelota está en la cancha del Congreso.